La cabina

El sol da de lleno sobre las cabinas-contenedores de prensa del Alfonso Murube

¿Se acuerdan de La cabina, aquella película dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por el genial José Luis López Vázquez? ¿Se acuerdan del desenlace de aquel premiado mediometraje kafkiano con López Vázquez que acaba ahorcándose con el cable del teléfono, angustiado, desesperado, al quedar encerrado en la cabina? La cosa no es tan grave como para que algún periodista opte por elegir algún día tan drástico final, pero ir a cubrir un partido a las cabinas de prensa del estadio Alfonso Murube se está convirtiendo en una actividad de riesgo. De riesgo a morir asfixiado por el calor insoportable de quienes trabajamos allí a una temperatura no inferior a 40 grados, aunque estemos en invierno. Normal, ya que alguien tuvo la ‘feliz’ idea de convertir en cabinas de prensa dos contenedores de obra –sí de obra, han leído bien- y, claro, en cuanto el sol da sobre la estructura de chapa, aquello se convierte en una especie de asador de pollos, sin que el aire acondicionado (cuando funciona) sea capaz de contrarrestar un calor simplemente insoportable.

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