Un periodista de ley
Me invade una infinita tristeza. Te has ido sin avisar, sin molestar a nadie, sin hacer ruido. Como ibas por la vida, con discreción, sin llamar la atención. O eso creías. En los más de treinta años que dedicaste a tu carrera periodística, sembraste lo que ahora recoges en forma de sentidas palabras de reconocimiento a tu calidad tanto profesional como humana en los cientos de mensajes y llamadas de condolencia que tus familiares hemos recibido en las últimas horas.