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El Ramadán de Hamza, Anuar y Tuli

Hamza Maimon, en su casa de Palma

Hamza Maimon, en su casa de Palma

La web especializada en fútbol sala ‘La Pelota No Se Mancha’ ha realizado un reportaje, con motivo de la celebración del Ramadán, a los jugadores musulmanes de la LNFS, entre los que se encuentran tres ceutíes: los hermanos Hamza (Palma Futsa) y Anuar Maimon (UA Ceutí) y Tuli (Peñíscola). Este año, el mes sagrado se ha visto afectado por el coronavirus y con ello la rutina de los jugadores que lo celebran, que han tenido que adaptar los horarios de sus sesiones y los del Ramadán con las franjas en las que se podía salir a hacer deporte.

La mayoría de ellos empieza sobre las 20 horas, “para que así haya el menor tiempo posible hasta la hora de romper el ayuno (iftar) y llegar con más fuerza y energía”, cuenta Anuar.

Por su parte, Hamza reconoce que le es “indiferente” porque “te acabas adaptando”. Pero, si tuviera que elegir, preferiría durante la competición porque “luego puedes disfrutar del verano en casa”. Asegura que, aunque este mes es para estar en casa con la familia, prefiere sacrificarse “un poco” y “pasar el ramadán durante la competición solo” y luego “poder disfrutar de la familia los pocos días” que tiene.

Si algo bueno ha tenido vivir este Ramadán en estas circunstancias es que, como ha dicho Sulayman Hamadi ‘Tuli’ “se puede disfrutar más de este bendito mes y acercarse algo más a Allah”. Y es que, si de algo se caracteriza este periodo es de “acercarse más a la religión e interiormente sentirse más purificado”, explica Hamza.

Anuar Maimon, jugador de la UA Ceutí

Anuar Maimon, jugador de la UA Ceutí

Vivirlo de este modo está siendo “un poco extraño” para Anuar. Para su hermano Hamza, con el confinamiento también se lleva mejor. Sin embargo, desde que Palma Futsal empezara los entrenamientos matutinos al aire libre lo lleva “peor”. “Más que el sacrificio de no comer o beber, son los horarios de descanso”, asegura. “Al acostarme tarde o esperar a la hora de comer de madrugada, no descanso todo lo posible antes de los entrenamientos”, explica.

Una situación que todos echan de menos es, como ha señalado Tuli, no poder ir a la mezquita. “Es lo que más estoy está notando”. Al igual que Hamza: “Se echa de menos porque muchas veces quedas con amigos o con la familia para ir a rezar por la noche y por la mañana de madrugada”, cuenta.

Si hay un día especial en este mes sagrado, es el último, el 3id. Durante este día celebran que el Ramadán ha llegado a su final yendo a la mezquita a rezar, felicitándose y reuniéndose con la familia para desayunar, comer y pasar el día juntos. Además de ir a visitar a otros familiares y vecinos. Una celebración que este año no va a poder festejarse del mismo modo.

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